En primera persona

En primera persona

“Si la arquitectura no se concibe en función de la felicidad de quienes van a habitarla, pasar tiempo en ella, descubrir sensaciones y compartir momentos, pierde su sentido esencial.”

Después de más de 30 años haciendo arquitectura, pienso que lo que me llevó a elegir esta profesión fue ante todo la voluntad de encontrar una identidad creativa propia. Pude haber seguido otros caminos, pero sentía un deseo muy fuerte de arriesgarme, de ser fiel a la necesidad de ser libre y generar una trayectoria personal.

Soy un arquitecto a quien le apasionan todas las áreas de la actividad, pero la fase inicial del proyecto es sin dudas el momento que considero más fascinante: porque es entonces cuando todo es pura potencialidad, cuando a partir de una idea, otras ideas surgen y evolucionan, y de un modo que sería difícil describir con palabras, los condicionantes o limitaciones se resuelven hasta llegar a un proyecto unificado en su estética y definido en su sistema constructivo. Por eso siempre me entusiasma iniciar una nueva obra y buscar la mejor resolución posible a partir de los recursos formales que la experiencia de toda una vida me ha dado, pero también, a partir de las sensaciones y las ideas que comienzan a fluir desde el momento que un cliente deposita en mí su confianza.Cada obra es única e irrepetible y esto es algo muy inspirador para mí.

Creo que hay una armonía invisible, infinita y poderosa, en toda obra arquitectónica que logra materializarse con solidez, equilibrio y simplicidad, porque sin dudas posibilita una mejor y más feliz calidad de vida. Por este motivo, resulta muy placentero para mí saber que muchas de las obras surgidas de mi mesa de trabajo siguen siendo apreciadas, transitadas, disfrutadas, utilizadas y habitadas a medida que pasan los años, sin perder sus atributos más significativos de diseño y construcción.

 

Arq. Juan Ballester

Perfil

Perfil

“La buena arquitectura se reconoce no sólo por la nobleza de su construcción o la belleza de su planteo original, sino también, por hacer simple lo complejo, por haber llevado las posibilidades hasta sus mejores consecuencias, y ante todo, por permitir una mejor calidad de vida y seguir siendo útil a los fines por las que fue creada, más allá del paso del tiempo”.

Con un largo viaje destinado a redescubrir la belleza sin tiempo de los exponentes clásicos y observar de cerca las expresiones más novedosas de la arquitectura europea, Juan Ballester comenzó su personal camino como arquitecto (1983, FADU-Universidad de Buenos Aires), fundando en 1985 su propio estudio con quienes habían sido sus compañeros de facultad, los arquitectos Martín Di Liscia y Pablo Sánchez Elía.

En esos años, en sintonía con la búsqueda postmoderna de experimentación y vanguardia que vivía la arquitectura global, en Buenos Aires se emprendieron numerosos proyectos edilicios y reformas urbanas. Muchos arquitectos fueron pioneros en cambiar el paisaje de muchas zonas de la ciudad, y Juan Ballester fue uno de ellos. El barrio de Bajo Belgrano tiene su huella distintiva: sus numerosos diseños de viviendas particulares, con sobrias fachadas sin techos a la vista, planos longitudinales y uso de texturas innovadoras, generaron una forma constructiva moderna y armónica, que terminó por definir el rumbo estético que hoy caracteriza a ese barrio. De igual modo, en Palermo Zoo el estudio proyectó y construyó varios edificios de departamentos donde se mantiene esa misma línea.

Cuando la sociedad se disolvió en el año 2001, el estudio había adquirido una reconocida experiencia en las más disímiles tipologías de diseño (desde casas particulares en ciudades y countries hasta edificios de viviendas, oficinas, locales comerciales y espacios institucionales) tanto en Argentina como en Uruguay, había incluido en numerosos proyectos la mirada de María Victoria de las Carreras y Laura Orcoyen en las áreas de interiorismo y paisajismo, e incluso contaba con su propia constructora. Dos de las obras más destacadas fueron la Bodega Catena Zapata (en Mendoza), que fue el último proyecto surgido de la usina creativa Ballester-Sánchez Elía, y el Club House de Ayres del Pilar (asociados con el estudio Lacroze, Miguens y Pratti). Este proyecto fue premiado en el año 2000 por el Consejo Profesional de la Sociedad Central de Arquitectos en la Bienal de Arquitectura, por introducir una forma innovadora de pensar la estética de este tipo de obras, destinadas a brindar sensaciones múltiples y permanecer, como toda buena arquitectura, más allá del paso del tiempo.

En la actualidad, al frente de su propio estudio, a la vez que continúa creando obras residenciales que llevan su sello compositivo y reflejan su impronta contemporánea, Juan Ballester viene realizando una serie de obras de arquitectura comercial e institucional tanto en Argentina como el exterior. Algunas de esas obras son los locales de la Cervecería Antares en distintas ciudades del país, los salones de Peluquerías Cerini y las tiendas de Prüne en Buenos Aires y numerosas provincias. Dos de sus obras más emblemáticas y reconocidas son el restaurante Sucre en el barrio de Nuñez (varias veces premiado) y los impactantes estudios de Cinecolor (ganador del Premio Clarín de Arquitectura en 2004, junto a los arquitectos María Elena y Emilio Domínguez); en todas ellas se advierte una depurada estética en cada detalle constructivo, una refinada inteligencia en la elección de materiales y una clara síntesis conceptual de las ideas que el espacio pone en juego.

 

Publicaciones y Prensa

Publicaciones y Prensa

“Hay una armonía invisible, infinita y poderosa, en toda obra arquitectónica que logra materializarse con solidez, equilibrio y simplicidad, sin perder su función esencial que es hacer más confortable, más feliz, más placentera, la vida cotidiana de sus habitantes.”

PUBLICACIONES Y PRENSA

La obra del arquitecto Juan Ballester se ha publicado, reseñado, documentado y comentado, en los siguientes medios de comunicación:

Revistas: DyD, Summa, Summa +, ELLE Decoración, Para Ti Decoración, Living, Joy, Sólo Casas, Todo Obras, Diario Clarín Arquitectura, Diario La Nación Arquitectura, Diario El Cronista Arquitectura, Diario Infobae Diseño, Diario Perfil Home, Proyecto Saladillo, entre otros.

Libros: Arquitectura en Clubes de Campo y 12 Casas/12 Houses (Tejo Ediciones), DyD 5 años, DyD 10 años, Diseño de baños y cocinas (Barugel y Azulay)

publicaciones

OTROS PROYECTOS DESTACADOS

MASTER PLAN URBANISTICO “EL NANDUBAYSAL”, Balneario y camping en Gualeguaychú. Asociados a URBA, Martín Di Liscia y Pablo Sánchez Elía.

MASTER PLAN AMPLIACION CEMENTERIO “EL MEMORIAL”. Asociado a Martín Di Liscia y Pablo Sánchez Elía.

TORRE OLLEROS, edificio de viviendas (14.000 m2). Asociado con Pablo Sánchez Elía y Esses-Naistad.

TORRE GUATEMALA, edificio de viviendas (14.000 m2). Asociado con Pablo Sánchez Elía y José Manuel Bustillo.

CONCURSO PARA LA BIBLIOTECA DE LA UNIVERSIDAD SAN ANDRES (Punta Chica, Pcia. de Bs. As.). Asociado con el Estudio Gensler Architects-U.S.A.

CONCURSO INTERNACIONAL DELMUSEO EN EGIPTO (Giza). Asociado con el estudio BMA y arquitectos asociados, y el Arq. Miguel Sánchez.

COMPLEJO APART HOTEL “EL PATAGUAL”, viviendas y Club House (Bahía San Pedro, Bariloche, Pcia. de Río Negro).

EDIFICIO RECICLAJE MUSEO FERROCARRIL, Museo, Oficinas, Universidad, Restaurant.