BodegaCatenaZapata(1)

Perfil

“La buena arquitectura se reconoce no sólo por la nobleza de su construcción o la belleza de su planteo original, sino también, por hacer simple lo complejo, por haber llevado las posibilidades hasta sus mejores consecuencias, y ante todo, por permitir una mejor calidad de vida y seguir siendo útil a los fines por las que fue creada, más allá del paso del tiempo”.

Con un largo viaje destinado a redescubrir la belleza sin tiempo de los exponentes clásicos y observar de cerca las expresiones más novedosas de la arquitectura europea, Juan Ballester comenzó su personal camino como arquitecto (1983, FADU-Universidad de Buenos Aires), fundando en 1985 su propio estudio con quienes habían sido sus compañeros de facultad, los arquitectos Martín Di Liscia y Pablo Sánchez Elía.

En esos años, en sintonía con la búsqueda postmoderna de experimentación y vanguardia que vivía la arquitectura global, en Buenos Aires se emprendieron numerosos proyectos edilicios y reformas urbanas. Muchos arquitectos fueron pioneros en cambiar el paisaje de muchas zonas de la ciudad, y Juan Ballester fue uno de ellos. El barrio de Bajo Belgrano tiene su huella distintiva: sus numerosos diseños de viviendas particulares, con sobrias fachadas sin techos a la vista, planos longitudinales y uso de texturas innovadoras, generaron una forma constructiva moderna y armónica, que terminó por definir el rumbo estético que hoy caracteriza a ese barrio. De igual modo, en Palermo Zoo el estudio proyectó y construyó varios edificios de departamentos donde se mantiene esa misma línea.

Cuando la sociedad se disolvió en el año 2001, el estudio había adquirido una reconocida experiencia en las más disímiles tipologías de diseño (desde casas particulares en ciudades y countries hasta edificios de viviendas, oficinas, locales comerciales y espacios institucionales) tanto en Argentina como en Uruguay, había incluido en numerosos proyectos la mirada de María Victoria de las Carreras y Laura Orcoyen en las áreas de interiorismo y paisajismo, e incluso contaba con su propia constructora. Dos de las obras más destacadas fueron la Bodega Catena Zapata (en Mendoza), que fue el último proyecto surgido de la usina creativa Ballester-Sánchez Elía, y el Club House de Ayres del Pilar (asociados con el estudio Lacroze, Miguens y Pratti). Este proyecto fue premiado en el año 2000 por el Consejo Profesional de la Sociedad Central de Arquitectos en la Bienal de Arquitectura, por introducir una forma innovadora de pensar la estética de este tipo de obras, destinadas a brindar sensaciones múltiples y permanecer, como toda buena arquitectura, más allá del paso del tiempo.

En la actualidad, al frente de su propio estudio, a la vez que continúa creando obras residenciales que llevan su sello compositivo y reflejan su impronta contemporánea, Juan Ballester viene realizando una serie de obras de arquitectura comercial e institucional tanto en Argentina como el exterior. Algunas de esas obras son los locales de la Cervecería Antares en distintas ciudades del país, los salones de Peluquerías Cerini y las tiendas de Prüne en Buenos Aires y numerosas provincias. Dos de sus obras más emblemáticas y reconocidas son el restaurante Sucre en el barrio de Nuñez (varias veces premiado) y los impactantes estudios de Cinecolor (ganador del Premio Clarín de Arquitectura en 2004, junto a los arquitectos María Elena y Emilio Domínguez); en todas ellas se advierte una depurada estética en cada detalle constructivo, una refinada inteligencia en la elección de materiales y una clara síntesis conceptual de las ideas que el espacio pone en juego.